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martes, 12 de marzo de 2013

ESCUELAS DE MEDIACIÓN (II): MODELO TRADICIONAL-LINEAL O HARVARD


Continuando con el articulo anterior, Rosa Mijanos trata el modelo más extendido en mediación, el de Roger Fisher y William Ury, ambos miembros del HARVARD NEGOTIATION PROJECT. Los dos desarrollaron este modelo, conocido también como de negociación basada en principios, que se aplica tanto a procesos de mediación, como de negociación.

El método se basa en cinco premisas:
  • ”Separar a las personas del problema.”
  • “Centrarse en intereses, no en posiciones.”
  • “Inventar opciones para ganar-ganar (ganar ambos).”
  • “Insistencia en el manejo de criterios objetivos.”
  • “Conoce tu BATNA (Best Alternative To Negotiated Agreement), o mejor alternativa a un acuerdo negociado”
Obviamente, es un modelo eminentemente práctico: está completamente orientado a la obtención de un acuerdo. Para ello, fomenta una comunicación lineal entre los mediados, mediante la utilización de preguntas abiertas.

En esa misma medida, hay una cierta restricción de uso de preguntas cerradas, en tanto en cuanto éstas no dan lugar a respuestas flexibles; centra la mirada en el futuro, técnica ampliamente utilizada en procesos de mediación de todo tipo; intenta manejar las emociones negativas de manera resolutiva, mediante apoyo en técnicas de legitimación y reformulación tan pronto como es posible, pero da mucha más importancia a la obtención de un acuerdo. Evita “enredarse” en bloqueos que puedan derivarse de una alta intensidad emocional, ya que intenta no perder de vista el fin del proceso, que, como hemos dicho, es la obtención de un acuerdo. Prima la comunicación verbal sobre la que no lo es, y entiende el desacuerdo como la causa del conflicto, sin dotar de excesiva importancia a las causas u orígenes de aquél. Por ello, a diferencia de la mediación transformativa, acerca de la que hablábamos la semana pasada, no se realiza (al menos de manera intencionada) un trabajo sobre la relación entre las partes. La expresión de los mediados tiene lugar de manera ordenada, ya que el modelo se caracteriza por una búsqueda de equilibrio a lo largo de todo el proceso.

Se trata de un proceso estructurado, pero flexible, en el que el mediador es un facilitador de la comunicación.

Sesiones: Tanto conjuntas, como individuales, manteniendo la confidencialidad en este último supuesto. El mediador, respetando este principio, puede utilizar la información obtenida en sesiones individuales para intentar fomentar el acuerdo.

VENTAJAS DE ESTE MODELO: Se utiliza para mediar en todo tipo de conflictos, si bien resulta especialmente conveniente en aquellos en los que no se precisa una mejora en la relación entre los mediados, y, por lo tanto, cuando el conflicto es puntual, no existe una relación larga, ni el objetivo (aunque en toda mediación exitosa se consigue) es mejorar esta. Tiene un índice de éxito superior en torno al 70 %, superior al de otros modelos ne mediación. Especialmente interesante, pues, en mediación mercantil, y en mediación organizacional.



ESCUELAS DE MEDIACIÓN (I): MEDIACIÓN TRANSFORMATIVA


Tratando de destacar que modelo de mediación puede ofrecer mayor o menor ventaja en función del tipo de conflicto que los las partes traen en una mediación, a lo largo de los próximos días intentaremos plasmar el contenido a lo largo de varios posts, siguiendo las recomendaciones de Rosa Mijanos, Abogada,  Mediadora, y creadora del Blog de Mediación del bufete Mijanos.

Hoy trataremos la Mediación Transformativa, cuyo objetivo es transformar la relación entre las partes.

El acuerdo final es importante, si bien, el mediador centra el foco en los individuos y su relación: proporciona a éstos herramientas para su crecimiento personal, y considera el conflicto como una oportunidad: el acuerdo será una consecuencia del cambio habido en la relación entre las partes, y no un fin en sí mismo.

Sus características esenciales son: un alto grado de cumplimiento de los acuerdos alcanzados; dota a las partes de habilidades de comunicación personalizadas, esto es, para ellas, y, por lo tanto, herramientas útiles para la resolución de futuros desacuerdos.

Importancia del EMPOWERMENT ó EMPODERAMIENTO. Mijanos señala que se decanta por sustituir esta palabra, tan extendida en mediación, que no tiene una homónima en castellano, por un término más propio de nuestro idioma: refuerzo, dotar de poder, de fuerza, si bien, como digo, ninguna de ellas es, desde un punto de vista semántico, válida. Se trata de una revalorización de los mediados, que parte de la comprensión, por parte de éstos, de sus decisiones. Se trataría de ponerles en relación con “lo que conviene”. Esto suele implicar un cambio de paradigma importante. En lo relativo a alternativas, resulta esencial ayudar a los mediados a adquirir comprensión de que el control sobre ellas les atañe a ellos; es suyo. Todo lo anterior, unido a la comprobación de su capacidad de ir transitando por las distintas etapas de la mediación, va dotando de fuerza a los mediados.

El papel del Mediador se centrará, en este estilo de mediación, y a fin de transformar la relación entre las partes, en reconocerlas, utilizando las técnicas que faciliten este reconocimiento, (reformulación, reencuadre, legitimación … ) y en fomentar el de cada una de ellas hacia la otra. ¿Qué significa aquí reconocimiento? La comprensión de la propia capacidad de considerar la posición de la otra parte, y de ser empático.

Son indicadores de éxito en este sentido:
  • Los mediados no sólo sienten la posibilidad de reconocer al otro, sino el “deseo de”
  • Se dan cuenta de que les interesa centrar su atención, también, en lo que el otro está sintiendo
  • Cada uno es capaz de ver su propio comportamiento y el del otro desde una mirada distinta, más favorable y positiva que antes
  • Consiguen reinterpretar, dotándolas de una nueva narrativa, a la conducta, a la situación.

Este estilo de mediación implica sesiones tanto conjuntas como individuales, en las que el mediador intenta que cada parte se apropie de su participación en el conflicto, y la separe de la que corresponde a la otra parte.

En qué casos aporta ventajas situacionales de la mediación transformativa: En relaciones de larga duración, o aquellas cuyo mantenimiento interesa a las partes, o resulta inevitable (familias, relaciones comerciales de larga duración en el tiempo …) ya que, la transformación de la relación, y la resolución del conflicto “en positivo” las hace más fáciles, y dota de herramientas a los mediados para resolver controversias futuras. Cuando el conflicto tiene su origen en una crisis en la comunicación.

Posibles desventajas. La posible colonización de la primera historia, llamada narrativa primaria, a la que el mediador debe estar atento, así como a la existencia de desnivel, o diferentes habilidades de comunicación que puedan generar desequilibrio entre las partes.


jueves, 7 de marzo de 2013

¿Estamos preparados para ADAPTARNOS?

 
Hoy por hoy nos encontramos en un proceso de cambios muy evidentes. Algunos resultan traumáticos y violentos. Otros, sin embargo, parece que se van implantando paulatinamente y de forma tranquila. Todos ellos son muy notorios y la mayoría de las veces nos asustan. Pero no debemos olvidar que la vida es un continuo cambio, aunque a veces no nos demos cuenta o no queramos darnos cuenta.

Los científicos nos dicen que nuestras células mudan sin cesar, sabemos que cada día es diferente al anterior, la noche sigue al día, la semilla se transforma en planta, tras la tormenta, la calma… Yo misma no me reconozco cuando mi humor varía en un misma jornada Por la mañana me despierto alegre, pero puede suceder que por la tarde me sienta algo abatida por algún acontecimiento que haya tenido lugar al medio día, por ejemplo.
Esto es así, y el síndrome de foto fija que sienten algunas personas con su vida es una ficción y probablemente una resistencia para reconocer la realidad.
Desde mi punto de vista, dentro de estas transformaciones que están funcionando hoy en día y además creo que de forma muy positiva, se encuentra la MEDIACIÓN.
El enfoque desde el que se trata el conflicto y su resolución es muy diferente al que ha dominado hasta ahora, porque los implicados son los verdaderos protagonistas para analizarlo, gestionarlo y resolverlo o intentar resolverlo.
Hasta ahora la fórmula imperante suponía varias premisas que funcionaban en la mayoría de los protagonistas de una disputa:
  • La culpa no es mía, es del otro.
  • No soy el responsable de este problema.
  • No sé cómo he podido llegar a esta situación.
  • Este problema me supera, nos supera.
  • Tienen que solucionármelo y además dándome la razón.
  • Etc…
La mediación es esencialmente un proceso de toma de conciencia, de darse cuenta de que:
  • Tú sí eres el creador del problema, así que revisa la trayectoria.
  • Tú eres el responsable del problema, así que dale respuesta.
  • Tú decides qué vas a hacer y cómo los vas a hacer, ponte en marcha.
En definitiva, tú eres el dueño o co-dueño del problema, así que intenta resolverlo. Recuperas el PODER para gestionar tus conflictos y por tanto tu vida.
En este proceso, un BUEN MEDIADOR es un acompañante que ayudará a los protagonistas a CLARIFICAR, ENFOCAR, PROPONER, DISEÑAR y en definitiva ELEVAR LA CAPACIDAD DE COMUNICACIÓN con el otro y por tanto contigo mismo y CREAR la solución o intentar crearla juntos, es decir, potenciar tu/vuesta CAPACIDAD CREATIVA para hallar salidas, soluciones.
Esto va muy en consonancia con los mensajes que los motivadores, coach, orientadores, consejeros, etc. dan al problema de la fuerte crisis laboral y profesional que estamos viviendo hoy. Emprende, motívate, hazte dueño de la situación, no enfoques el obstáculo como una víctima, actúa, eres el protagonista de tu vida…
Llegados a este punto, conviene que nos hagamos varias preguntas básicas y que vayamos respondiéndolas para saber si nos adaptaremos o nos a esta nueva ola, que no es una moda pasajera, sino una nueva visión que viene para mejorarnos y mejorar nuestra sociedad.
De nuestra flexibilidad y capacidad de adaptación dependerá nuestro éxito.
¿Para qué necesitamos este vuelco de modelo?
¿Qué es lo que queremos?
¿Queremos continuar como hasta ahora?
¿Queremos este cambio de paradigma?
¿Cómo voy a adaptarme a estos nuevos cánones?
¿Estamos dispuestos a pagar el precio de la responsabilidad, de la auténtica comunicación y de la creatividad?


 
Por Marta Antuña Egocheaga