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viernes, 6 de mayo de 2016

La Mediación DEPORTIVA


En lo últimos años doce Comunidades Autónomas españolas han promulgado leyes de mediación familiar, es en el ámbito familiar donde la mediación más ha evolucionado. Sin embargo, muchos son los ámbitos en los que la mediación tiene cabida y efectividad: penal, civil, mercantil, laboral ... ¿por qué no deportivo?

A raíz de la Ley 5/2012 de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles, que apuesta firmemente por la expansión de la mediación fuera del ámbito familiar, aparece un nuevo planteamiento sobre qué puede aportar la mediación al derecho deportivo. 

Varios son los motivos que sostienen la viabilidad de aplicar la mediación al campo jurídico-deportivo, entre ellos:
  • Debido a la particular idiosincrasia del conflicto deportivo, es uno de los campos donde más se han desarrollado los métodos alternativos de resolución de conflictos, propiciando que éste sea un ámbito muy permeable a encontrar fórmulas privadas para resolver los conflictos, ajenas a los complicados y largos procesos judiciales. 
  • El conflicto deportivo necesita una respuesta rápida que permita resolver la situación con prontitud, para evitar posibles efectos o afectaciones en la competición que está en curso. 
  • En el deporte, el arbitraje se ha posicionado como el principal método de resolución de conflictos, dando incluso lugar a órganos de arbitraje con gran prestigio internacional, como es el caso del TAS. Por lo tanto, ya es un campo abonado para implantar nuevas fórmulas que van más allá en cuando a efectividad, economía y rapidez que el propio arbitraje, como sería el caso de la mediación.
  • La Ley 5/2012 da cobertura legal a la entrada de la mediación en ciertas parcelas del derecho deportivo: aspectos contractuales, civiles y mercantiles del derecho deportivo sobre los cuales tengan las partes libre disposición. 
Artículo 2. Ámbito de aplicación. 
1. Este Real Decreto-ley es de aplicación a las mediaciones en asuntos civiles o mercantiles, incluidos los conflictos transfronterizos, siempre que no afecten a derechos y obligaciones que no estén a disposición de las partes en virtud de la legislación aplicable. En defecto de sometimiento expreso o tácito a este Real Decreto ley, la misma será aplicable cuando, al menos, una de las partes tenga su domicilio en España y la mediación se realice en territorio español. 
2. Quedan excluidos, en todo caso, del ámbito de aplicación de este Real Decreto-ley: La mediación penal, La mediación con las Administraciones Públicas, La mediación laboral, La mediación en materia de consumo.
  • Las relaciones personales en el seno de un equipo no distan mucho de las familiares. La mediación busca que sean las propias partes las que encuentren una solución a su conflicto, resultado indispensable restablecer y restituir la comunicación y las relaciones de las partes, no es casualidad que sus inicios se centraran en el ámbito familiar. Del mismo modo, en el deporte se establecen lazos “cuasi familiares”, donde muchos deportistas consideran a sus agentes, representantes o entrenadores como segundos padres, o entre los propios deportistas, que se establecen lazos de carácter fraternal.
Por tanto, la mediación se antoja como un recurso valioso a la hora de resolver conflictos entre todos aquellos que están “condenados a entenderse en la familia del deporte”:
jugadores-entrenador, deportista-agente, directivos-plantilla, etc.

Os dejamos algunos enlaces con información y noticias sobre el tema.

Mediación deportiva. Revista de Mediación. Año 5. Nº 10. 2º semestre 2012

Contratos deportivos: la cláusula de la mediación. Diarios de Sevilla. Abril 2016.

Por Yolanda Muñoz

martes, 3 de mayo de 2016

RESILIENCIA… no se nace… se hace




¿Es usted resiliente?… ¿perdón?

Si es la primera vez que escucha el término resiliente, enhorabuena, probablemente nunca haya tenido que afrontar una gran adversidad en su vida, probablemente tampoco haya acudido a terapia, y ni siquiera sea asiduo a libros de autoayuda. Quizá nos suena la palabra, puede que la hayamos escuchado en la televisión. 

El origen del vocablo RESILIENCIA proviene del latín: “resilio”, que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar. En sus orígenes la noción fue empleada por la Ingeniería Civil para describir la capacidad de un material de recobrar su forma original después de haber estado sometido a una presión deformadora. En ingles “resilience” refiere la tendencia de un cuerpo a volver a un estado original o tener el poder de recuperación (to rebound/ recoil/ to spring back).

Desde la Mediación se entiende como la habilidad del ser humano de sobreponerse ante situaciones desfavorables, un escudo que nos protege y/o ayuda a sobreponernos de lo malo que pueda suceder.

No es magia, no es algo innato que uno adquiere ya en el útero de la madre, es algo que se aprende a lo largo de la vida, y desgraciadamente, su aprendizaje va ligado a situaciones de alto riesgo. Las personas resilientes a pesar de nacer y vivir en situaciones de alto riesgo, consiguen desarrollarse psicológicamente sanas y exitosas. 

El perfil de una persona resiliente corresponde con:
  • Dar a los problemas la importancia justa que tienen, centrándose en el aquí y ahora no magnificar los problemas ni aparcarlos).
  • Ser uno mismo, tomando decisiones de una manera racional (no a la impulsividad). Centrarse en cómo superar o resolver un problema.
  • Tener relaciones positivas de apoyo (familia, amigos…) que te den seguridad y te sientas querido.
  • No avergonzarse de sentir emociones negativas (miedo, ansiedad, tristeza...) son sinónimos de salud mental.
  • Involucrarse en los problemas de los demás y ayudarles (no centrarse en uno mismo únicamente). Que te ayudará a relativizar la realidad, crear lazos sociales y a sentirte bien.
¿Puedo aprender a ser resiliente? 

Sí, los estudios psicológicos apuntan que es posible modificar el modo en el que la persona percibe el estrés, generalmente ligado a situaciones aprendidas, y por lo tanto, aumentar la resiliencia. 

Otra vía recomendada es la verbalización, es decir, a través de la palabra y la escritura puede trabajarse la resiliencia. Narrar la historia que nos ha hecho daño puede ayudar a superarla.
"Las palabras, bien usadas, son como llaves mágicas que desbloquean cualquier cerradura y ya sólo conociendo y profundizando en el significado de esta palabra se sienten sus efectos."
A este respecto queremos destacar una serie de artículos del diario EL MUNDO, donde se da voz a tres mujeres resilientes. No son escritoras profesionales, pero han logrado plasmar en una novela sus experiencias vitales. Sintieron la necesidad de hacerlo y, después, se encontraron más fuertes. Lo consiguieron gracias a la plataforma de de autopublicación de Penguin Random House Grupo Editorial: megustaescribirlibros.com 

Las historias de Marta, Sandra y Mireya


“La de Marta no es una la historia de un trauma, pero sí la de una persona en ese momento de la vida en la que todo cambia, cuando se pasa de niño a adulto, de pequeño alumno a estudiante universitario, de la protección de la niñez, donde todo parece que funciona bien y sin problemas. Escribió su libro ¿Y cuando todo sale mal? con 19 años -ahora tiene 23-, al poco de comenzar a estudiar en la Facultad de Medicina...”


“Sandra Iraizoz, navarra, aventurera, con muchas aficiones y muy distintas, reconoce que "cayó en picado" en un momento de su vida. Estudió Comunicación Audiovisual y, en los últimos Goya, un documental en el que trabajó, Hijos de la tierra, ganó el premio al mejor cortometraje documental….”


“Mireya Pérez habla hoy desde La Laguna, en Tenerife, pero parte de su historia tiene como escenario otro país: Venezuela. Hace apenas unos meses que falleció su marido, al que cuidó durante años pues sufrió distintas enfermedades, hasta que tuvo que ver la vida desde una silla de ruedas, incluso. Pero el gran acto resiliente de Mireya tiene que ver no tanto con su marido sino con su hijo, que es también quien da nombre a la novela que esta mujer de origen venezolano ha escrito: Mi hijo pródigo. Su hijo sigue desaparecido en Venezuela, nada sabe de él y, durante décadas, intentó que superara su adicción a las drogas, sin conseguirlo...”